Terminator Salvation (McG, 2009) Después de que Jonathan Mostow realizase en 2003 la olvidable Terminator 3: La rebelión de las máquinas, que los productores hubieran decidido volver a encomendar la cuarta entrega de la saga a los mismos guionistas de aquella, John Brancato y Michael Ferris, y la dirección a McG, perpetrador de Los ángeles de Charlie, no hacía esperar nada bueno. Tal vez por eso, debido a la falta de expectativas, los fans de la franquicia iniciada por James Cameron en 1984 no saldrán del cine defraudados. Porque aunque el resultado final de este Terminator Salvation está años luz de las dos primeras entregas firmadas por Cameron, es una película de acción bastante decente. El primer gran punto a su favor es, sin lugar a dudas, la presencia en el reparto de Christian Bale. Un actor capaz con su sola presencia de dotar de entidad un papel tan peliagudo y enclenque como el de John Connor. Difícil, porque en esta ocasión, asistimos por primera vez a la plasmación de un personaje que se nos viene explicando desde aquella primera The Terminator y que, recordemos, han interpretado otros seis actores (1) antes que Bale. En esta, podemos ver por fin a ese John Connor convertido en una especie de líder mesiánico capaz de liderar a la raza humana en su lucha contra las máquinas, guiado por las cintas de casete grabadas por su madre (como lo oyen, unas cintas capaces de superar el paso del tiempo y hasta un holocausto nuclear, nada menos). Además, el papel de Connor debe lidiar con los imperativos argumentales que impone una película de acción, que no puede permitirse bajar el ritmo para entretenerse en las complejidades de un personaje. De ahí la importancia de Bale, capaz de hacer un mimbre con cuatro cañas, o lo que es lo mismo, con cuatro miradas y el tono de voz adecuado, lograr que su personaje se aguante a base de pose. Porque, como ocurría en las anteriores entregas, el verdadero protagonista es, una vez más, el Terminator. (ESPOILER: si no has visto el trailer de la peli, ni leído nada sobre su argumento, mejor sáltate este párrafo) comentado con devoción por Pussy Deluxe 
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Arnold Schwarzenegger inmortalizó el modelo T-800, hecho a su imagen y semejanza, todo fuerza bruta; Robert Patrick tomó el relevo con el mejorado T-1000, capaz de transformarse y adoptar cualquier apariencia; y Kristanna Loken, siguiendo la lógica evolutiva, se transformó en la letal T-X. Esta vez, el modelo se llama Marcus Wright, y como su nombre indica, es un híbrido mitad humano, mitad máquina, al que interpreta de forma eficiente Sam Worthington. Esta evolución del Terminator le sirve de excusa a McG para envolver las dos horas de acción pura y dura con el celofán pseudo trascendental de reflexionar sobre la esencia que nos hace humanos. Algo en lo que, si realmente estás interesado, puedes profundizar a lo largo de las cuatro temporadas de esa maravilla televisiva llamada Battlestar Galactica.
Otra muestra de cine de sillón
miércoles
El Rincón del Cinéfilo Caliente
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lunes
Pásame el Mando
Además del buen tiempo, la playa y la cercanía de las vacaciones, el veranito nos trae el relevo de las series televisivas. Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y los suyos regresan hoy lunes con la 5ª temporada de Weeds (Showtime). El día 14 de junio hace lo propio la 2ª de True Blood (HBO), y en agosto podremos ver la 3ª de Mad Men (AMC). Entre las novedades, The Warehouse 13, que se estrena el próximo 7 de julio en Sci-Fi tiene buena pinta y puede suplir el hueco dejado por Fringe, porque explica las andanzas de tres agentes del gobierno que deben hacerse cargo de un misterioso almacén que guarda todo tipo de objetos sobrenaturales.
Para empezar, os dejo con las divertidas promos de la nueva temporada de la traficante más sexy de la televisión. Os recomiendo especialmente el breve resumen de la historia de la marihuana y la parodia estilo Obama del impagable Kevin Nealon, Yes we cannabis!
A Brief History of Weed
Yes We Cannabis!
Weeds - Season 5 Promo
Weeds Behind the Scenes Season 5
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sábado
Pásame el Mando
Después de terminar de forma sonrojante una esperanzadora primera temporada; de perpetrar una infumable segunda, cuyo rastro han tratado de borrar por todos los medios; y de marear de lo lindo al inasequible al desaliento personal que aún conservaban en la tercera; parece que el anuncio de la NBC de limitar la serie a cinco temporadas ha servido para aclarar las ideas a sus guionistas.
La cuarta entrega de Heroes, titulada Fugitives, ha contado con la inestimable presencia de Zeljko Ivanek (Damages, True Blood, The Mentalist, Lost, 24) que, formando tándem con un recuperado Sylar, ha comandado la implacable caza de los especiales, imprimiendo un ritmo trepidante a la serie. En esta ocasión, los guionistas han apostado más por la acción pura y dura y han dejado en un segundo plano las metafísicas pajas mentales. El resultado ha sido bastante más entretenido que la 2ª y 3ª temporadas, y el capítulo final abre una interesante vía argumental de cara a la 5ª, que llevará por nombre Redemption.
Otra serie brillante pero liosa
sobre gente superpoderosa

Pussy Deluxe
(mutante al margen de la ley)
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viernes
Pásame el Mando
¿Desolado por el final de temporada de tus series favoritas? Don’t worry, la HBO viene al rescate con la segunda temporada de True Blood. Sangre, sudor y sexo de la mano de Alan Ball que harán que este verano sea hot, hot, hot. Afila tus colmillos, Sookie & Co regresan el 14 de junio. Para ir haciendo boca te ofrecemos las dos primeras promos y el primer sneak peak. ¡A disfrutar!
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martes
Pásame el Mando
Fue la primera en acabar, ya hace algún tiempo. La gloriosa primera temporada puso un listón que esta segunda tanda no ha podido superar, pero pese a ello, la excelente interpretación de Glenn Close hace que merezca la pena no perderse ni un solo episodio. En esta ocasión, la implacable Patty Hewes pone en su punto de mira a una poderosa empresa energética capaz de envenenar a gente con tal de aumentar su capital. Su cabeza visible es Walter Kendrick (interpretado por John Doman, un viejo conocido de The Wire), que cuenta con la colaboración de un poderoso aliado, un broker llamado Dave (Clarke Peters, otro ex The Wire), y de una eficiente y leal abogada a la que da vida Marcia Gay Harden. Se suma a la fiesta (interpretativa) William Hurt, en la piel de un científico que posee las pruebas para hundir la empresa Kendrick, además de estar relacionado con el pasado de Hewes.
Pero lo que a los fans de la serie nos interesaba, sobre todo, era ver si a la otrora inocente Ellen Parsons (Rose Byrne) era capaz de conseguir la combinación exacta de odio y sangre fría suficientes para llevar a cabo su venganza contra Patty Hewes. En el balance final de la temporada podemos decir que la cosa ha ido de menos a más, ganando intensidad según se acercaba el desenlace y la trama se centraba en la lucha sin cuartel de ambas protagonistas. El sorprendente final, con retruécano argumental incluido, deja bastante claro hacia dónde evolucionará la relación entre ambas mujeres, y sólo cabe esperar que el talento y la mala leche de Patty sigan brillando en la tercera temporada.
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sábado
Clásicos de Hoy y de Siempre
Si hay una puerta célebre en la historia del cine, es la que abre Centauros del desierto (The Searchers, 1956), del maestro John Ford. Mientras aparecen los títulos de crédito, impresos sobre un muro de ladrillo, se escucha en off la canción de Stan Jones, The Searchers, cuyos versos comienzan a dar pistas sobre el contenido de la película. “What makes a man to wander? What makes a man to roam? What makes a man leave bed and board? And turn his back on home? Ride away... ride away... ride away...”[1]. Sobre un fondo negro aparece el rótulo Texas 1868. Desde la oscuridad siguiente, que se corresponde con el interior del rancho Edwards, una mujer abre la puerta desde dentro y la luz que penetra en la pantalla deja ver un territorio inhóspito. La mujer, Martha Edwards (Dorothy Jordan), en un hermoso contraluz del atardecer, ve acercarse a un solitario jinete, que no es otro que su cuñado Ethan (John Wayne), que vuelve tras varios años de lucha, en la guerra de Secesión primero, y en las guerras contra los indios después.
Así se inicia la película, y el hermoso recurso de la puerta se transforma en metáfora cuando el film se cierra, de manera simétrica, con otra puerta, reforzando el sentido circular de la trama. Sentado en la mecedora, Mose Harper (Hank Worden) contempla desde el porche de los Jorgensen, la llegada Ethan, Martin (Jeffrey Hunter) y Debbie (Natalie Wood). Ethan entrega a su sobrina, rescatada de los indios, a los Jorgensen. De nuevo, como al inicio, la perspectiva se sitúa en el interior de la vivienda y vuelve a sonar el tema The Searchers. La alegría del resto de los personajes por el reencuentro y el feliz desenlace contrasta con el sombrío semblante de Ethan. Los personajes, reencuadrados por el marco de la puerta, van entrando poco a poco al interior del hogar. Afuera queda Ethan, siguiéndoles con la mirada. Lentamente posa su mano izquierda en el brazo derecho[2]. Al cabo de unos instantes da media vuelta y comienza a caminar en dirección contraria a la casa acompañado de unos versos diferentes de la canción inicial: “A man will search his heart and soul, go searching way out there. His peace of mind he knows he’ll find but where, O Lord. O where? Ride away... ride away... ride away”[3]. La puerta de los Jorgensen se cierra y la pantalla vuelve a quedarse sumergida en la oscuridad.
Entre estas dos puertas transcurre la gran búsqueda a la que hace referencia el título original de la película. Una búsqueda material centrada en el rescate de dos mujeres raptadas por los indios comanches y otra espiritual, la del lugar de cada uno en el contexto que le ha tocado vivir. También es el epílogo de una forma de vida que Ford admiraba profundamente y que estaba a punto de extinguirse. No hay lugar para el hombre del Oeste, el cowboy, dentro de la sociedad. Este es, por definición, un outsider y su destino es seguir cabalgando en solitario hacia el horizonte. Condenado a vagar eternamente, sin redención posible, siguiendo la senda de la espectral figura de Shane (Raíces profundas, George Stevens, 1953).
Hay imágenes de tal fuerza evocadora que mientras las (ad)miras cambia la atmósfera que te rodea, el mundo tal y como lo conocemos desaparece y los sentidos se embriagan ante la maravilla que nos es mostrada. Como si percibiéramos que estamos ante un momento único. Me ocurre ante la resurrección de Inger cada vez que veo Ordet (Carl Theodor Dreyer, 1955), y también cada vez que se abre la puerta del rancho de los Edwards. No importa cuantas veces se haya visto la película, cada vez que se abre esa puerta, se obra la maravilla y le siguen 116 minutos de gozo permanente. Hasta que se cierra la puerta del rancho Jorgensen y la oscuridad deja paso a la realidad. Dice Manuel Rivas que “si asociamos la puerta con el ojo humano, este filme, medido en intensidad, equivale a un parpadeo decisivo. Esas puertas dan paso a otra forma de ver. Es, desde luego, una vuelta de tuerca para el western, pero que trascience el género porque su revolución óptica no atañe sólo a aspectos formales sino también a una cuestión medular: el enfoque de un héroe y la visión del otro, del “enemigo”. Y así, ocurre con Centauros del desierto lo que con esos parpadeos en la historia de la mirada humana que convenimos en denominar clásicos. Que son de largo efecto. Que contienen tanta belleza como perturbación”[4]. 
[2] En homenaje al fallecido actor Harry Carey, cuya esposa e hijo participaban en el film. Harry Carey fue un actor muy popular durante la primera época del cine y protagonizó decenas de westerns a las órdenes de John Ford durante la etapa silente. Uno de sus gestos característicos consistía en cogerse el brazo derecho con la mano izquierda de la forma que imita John Wayne en la película.
[3] “Un hombre explorará su corazón y su espíritu, buscará una salida en el camino. Sabe que hallará su paz interior, pero ¿dónde, Señor, dónde? Cabalga sin destino... cabalga sin destino... cabalga sin destino.” Ídem.
[4] Rivas, Manuel. El Ulises del Oeste. Diario El País, Madrid, 2005

Pussy Deluxe
(plástica, elástica y de chachara)
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lunes
El Rincón del Cinéfilo Caliente
Star Trek (J.J. Abrams, 2009) Lo reconozco: jamás me ha interesado lo más mínimo el universo Star Trek. Por eso, el enésimo intento de resucitar la franquicia creada en 1966 por Gene Roddenberry me hubiera pasado desapercibido de no ser por la presencia de J.J. Abrams, el creador de Lost. Al interés suscitado por lo que podría aportar el genio de Abrams, se unió el morbo de descubrir cómo se las arreglaría un fan de Star Wars para resucitar las andanzas de la Enterprise sin morir en el intento (a manos de los trekkies) tras confesar que nunca le gustó la serie. Así que para mí, desde la ignorancia trekkiana, la experiencia ha sido positiva. Si de lo que se trataba era de insuflar vigor en la longeva saga, no queda duda de que Abrams ha sabido hacerlo. Esta nueva Star Trek, inteligentemente planteada como precuela, sirve de puerta de entrada a toda una nueva ola de espectadores que desconocen los avatares del capitán Kirk y su tripulación, bien por falta de sintonía o simplemente porque no habían nacido cuando empezaron. Pero además, le otorga suficiente libertad a Abrams para moverse a sus anchas y crear un origen trekkie en cuyo ADN se ha filtrado la filosofía del tándem Lucas-Campbell, responsables de un patrón que ha marcado el camino de buena parte de los héroes cinematográficos de los últimos 30 años (es imposible no sonreír ante las semejanzas de la ceremonia final que corona esta gesta con aquella que clausuraba La guerra de las galaxias). Pero Abrams y los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman (trío creador de Fringe) no sólo han pensado en los neófitos, para deleite de los trekkies más veteranos han rescatado de su retiro al entrañable Spock original (Leonard Nimoy) para convertirlo en el cordón umbilical que une a esta nueva criatura con sus orígenes. El resultado es una cinta con brío, que no decae a lo largo de sus dos horas de metraje y que combina una trama sencilla pero ingeniosa con unas escenas de acción sobrias y bien planteadas. Una aventura que, sin ser espectacular, te deja con ganas de ver la siguiente aventura de esta nueva tripulación de la U.S.S. Enterprise. Otra película trekkie para gente friky degustada por Pussy Deluxe (absolutamente intergaláctica)

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viernes
Pásame el mando
Hay gente que desde su más temprana edad dividió a sus amigos entre trekkies y seguidores de Star Wars. Son los mismos que flipaban con el escote de Diana[1] aunque no compartieran sus gustos culinarios. Aquellos que soñaban con pilotar un Viper junto a Apollo y a Starbuck[2], que descubrieron toda clase de alienígenas a bordo de la Moya[3] y visitaron mundos sin fin a través de la Stargate[4]. Son los que se preguntan muy seriamente si su jefe no será un Cylon[5] aunque tenga la pinta de un embajador Centauri[6]. De entre ellos, también hay algunos que con emoción contenida son capaces de canturrear la letra de Ballad of Serenity[7], el tema que Joss Whedon[8] compuso para los títulos de crédito de su serie Firefly.
Si perteneces a estos últimos, puedes saltarte el texto que sigue y pasar directamente a disfrutar con el video del final. Si no es así, permíteme unos minutos de tu tiempo para explicarte las razones por las que no puedes perderte una de las mejores series de ciencia ficción de la historia de la televisión.
Firefly es un western espacial que cuenta las aventuras del capitán Malcolm Reynolds y su tripulación de renegados a bordo de la Serenity, una nave clase Firefly tan maltrecha como entrañable. Estamos en el año 2517. Los recursos de la Tierra hace tiempo que se agotaron y los seres humanos se vieron empujados a colonizar la galaxia. En un momento dado, las dos grandes potencias terrestres, EE.UU. y China, formaron la Alianza y quisieron someter a todos los planetas bajo su gobierno, lo que condujo a una cruenta guerra. Como resultado, los rebeldes, entre los que se encontraba Reynolds, no tuvieron otro remedio que exiliarse, como sus antepasados confederados, a los límites de la civilización, que en pasado era el salvaje Oeste y ahora son los planetas periféricos, en los que la influencia de la Alianza es menor. Reynolds cuenta con una variopinta tripulación que incluye a Zoe, una valiente veterana de guerra; su esposo Wash, que pilota la nave; Jayne, un mercenario dispuesto a lo que sea con tal de que la paga sea buena; la siempre optimista Kaylee, encargada de mantener en vuelo la Serenity; e Inara, una hermosa acompañante, mezcla de cortesana y geisha, que contra lo que pueda parecer, resulta que da prestigio a la nave. Su ya de por sí precaria existencia se complica aún más el día que deciden aceptar a bordo a un peculiar pastor y, sobre todo, a un joven médico y a su superdotada hermana, a la que ha conseguido liberar de las garras de la Alianza.
Es imposible ver Firefly y no quedar prendado de la serie. De su estupendo casting, de unas tramas rebosantes de aventuras y unos guiones repletos de ingenio y buen humor. Porque en Firefly, aunque los efectos especiales fueron galardonados con un Emmy, lo importante son los personajes y sus vicisitudes. Pero además, esa mezcla de western clásico y ópera espacial (que tan bien le funcionó a George Lucas), convierten a Firefly en una pequeña obra de culto llamada a convertirse en todo un clásico del género.
Pese a ello, la Fox estrenó la serie en EE.UU. a finales de 2002 y la canceló tras emitir tan sólo 11 de los 14 capítulos que componían la primera temporada. Y entonces se obró el milagro. Los fans empezaron a organizarse y crearon cientos de páginas web de apoyo, lo que provocó que su edición en DVD se convirtiera en un éxito de ventas. Poco tiempo después, la Universal ofreció a Whedon llevar el universo Firefly a la gran pantalla y, como resultado, Serenity se estrenó en los cines en 2005. Hoy en día, sólo hace falta darse un paseo por YouTube o por la red (http://www.fireflywiki.org/, http://still-flying.net/, http://www.fireflyfans.net/, http://www.browncoats.com/) para comprobar que los casacas marrones, como se autodenominan los seguidores de la serie, siguen estando muy activos. ¡Larga vida a la rebelión!
[1] La mala de V que comía ratas
[2] Los protagonistas de aquella Galactica: Estrella de combate (1978)
[3] La nave biomecanoide de Farscape
[4] La puerta a las estrellas de Stargate: SG-1
[5] Los malvados robots de Battlestar Galactica (2004)
[6] Como Londo Mollari, el ambicioso embajador de los Centauri en Babylon 5
[7] Take my love, take my land;Take me where I cannot stand;I don't care, I'm still free;You can't take the sky from me;Take me out to the black,Tell them I ain't comin' back; Burn the land and boil the sea;You can't take the sky from me;There's no place I can be; Since I found Serenity;But you can't take the sky from me…
[8] creador de Buffy, cazavampiros y Angel
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lunes
El Rincón del Cinéfilo Caliente
X-Men Orígenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009) Si algo no me había ocurrido hasta ahora con Hugh Jackman es quedarme indiferente. He tenido altibajos, lo reconozco: del coma diabético por el exceso de azúcar de Kate & Leopold; a la empanada mental de The Fountain; pasando por la decepción de The Deception (aquí traducida como La Lista); el aburrimiento de Van Helsing; las fantasías desatadas por las patillas de Logan en X-Men; o el shock por el exceso hormonal de Australia; sin olvidar el gustazo de su actuación en las ceremonias de los Oscar y los Emmy; o su interesante exploración del lado oscuro en El truco final y Scoop, la carrera de este chico da para las más variadas sorpresas. Hasta ahora, que la apatía se apodera de mí tras visionar la esperada X-Men Origins: Wolverine. Indiferencia ante una trama que olvidas tan buen punto abandonas la sala; ante un guión de frases acartonadas y escenas insulsas; ante unas peleas planas con estética de videojuego y ante los publicitados músculos del chico, que según cuenta le han costado un año de rigurosa dieta y entrenamiento. Que digo yo, que si hubiera invertido la mitad de ese tiempo buscando a un buen guionista y a un director más apropiado, otro gallo nos cantaría a todos. Porque vamos a ver, si resulta que haces una película para descubrir los orígenes del mutante más carismático de la factoría X-Men y resulta que el momento en el que el héroe encuentra dos elementos clave de su imagen iconográfica, como son la chupa de cuero y la moto, la escena te recuerda al Superman que Richard Donner rodó hace 31 años, tienes un problema. Pero lo peor de todo, el pecado imperdonable, es haber convertido aquel Lobezno que paseaba su chulería socarrona por las pelis de Bryan Singer en un poñoñi capaz de vivir en la casita de Heidi, dejarse tomar el pelo por su hermano, por Stryker y hasta por la maestrilla del pueblo, y de aburrir incluso a la luna con sus cuentos mitológicos de andar por casa. Para este viaje, hubiera sido preferible no desvelar el enigmático pasado de Logan, ese que convertía al personaje en un ser frustrado y atormentado por no conocer su origen, y a la vez lo envolvía de un halo de misterio y rebeldía. Un personaje de su carisma y potencial se merecía más.


Otra película tontorrona y delirante
destripada por nuestra mutante

Pussy Deluxe
( lengua de adamantium)
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sábado
El Rincón del Cinéfilo Caliente
The International: Dinero en la sombra (Tom Tykwer, 2009) Comienza la función. Como si de un prestidigitador se tratase, la penetrante mirada de Clive Owen se clava en el espectador. Los mismos ojazos verdes que te sostienen la mirada justo antes del epílogo de los títulos de crédito. Entre ambos gestos, el mejor thriller de acción desde El ultimátum de Bourne. Dos horas de trama trepidante, casting perfecto y buen guión. Para disfrutarla a tope siempre y cuando tus compañeros de sala recuerden que están en un cine y cierren el pico, cosa cada vez más improbable. Louis Salinger, el agente de la Interpol con nombre de resonancias literarias al que da vida Owen, está decidido a llevar ante la justicia al quinto banco más importante del mundo. Tarea complicada cuando todo aquel que se interpone en sus negocios es convenientemente eliminado y sólo cuentas con la ayuda de una tenaz Fiscal de Distrito (Naomi Watts) y los pocos policías que estén dispuestos a jugarse el puesto para echarte una mano. Si empresas como Massive Dynamics (Fringe) hacen que se te erice el bello de la nuca, espera a ver la miríada de actividades ilegales que esconde tras sus oficinas de diseño el International Bank of Business and Credit (IBBC), cuyos tentáculos se extienden por medio mundo. Su culpabilidad es flagrante, pero he aquí el dilema, ¿Puede un hombre honrado enfrentarse a una corporación millonaria en una sociedad en la que el dinero pesa más que la justicia?

La sólida realización de Tom Tykwer (Corre, Lola, corre, El perfume) y, sobre todo, el talento de Clive Owen consiguen que el espectador no se pierda por los vericuetos de una enrevesada trama que tiene pocas escenas de acción espectacular –como la que acontece en el museo Guggenheim de Nueva York-, pero que es capaz de mantener la tensión hasta el final. Lo único negativo viene cuando tras el visionado del film, tal y como está el patio, te preguntas si lo único ficticio del guión de Eric Warren Singer no será precisamente la existencia del héroe protagonista.
Otra película entretenida
recomendada por vuestra amiga
Pussy Deluxe
(vestida para espiar)
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viernes
Pásame el mando
No conduce un Ferrari ni vive en Hawai, como hacía Magnum. Ni tiene el cinismo ni la penetrante mirada azul del Harper al que daba vida Paul Newman. Ni tiene la lengua afilada y el corazón proclive a ayudar a enigmáticas damas en apuros como le ocurría a Sam Spade. Mma Precious Ramotswe es negra, de silueta oronda y vive en África. Pero tiene algo en común con todos los varones anteriores, ella también es detective privado. De hecho, Mma Ramotswe es la única mujer detective de Botswana y regenta la 1ª Agencia de Mujeres Detectives en su capital, Gaborone. Un negocio que fundó con lo que obtuvo con la venta del ganado de su padre. No posee más que un coche destartalado, una vieja máquina de escribir, dos escritorios, un teléfono, una tetera y tres tazas: una para ella, otra para su secretaria y una tercera para el cliente. Pero armada de buen humor, intuición e inteligencia está dispuesta a ayudar a sus clientes a resolver los misterios que surgen en sus vidas.
Esa es la premisa de la nueva serie de la HBO (cadena a la que nunca estaremos suficientemente agradecidos), The No. 1 Ladies Detective Agency, que fue también el último proyecto de los ya fallecidos Sidney Pollack y Anthony Minghella (ambos productores ejecutivos y el segundo, además, director del capítulo piloto). La serie, que consta de seis capítulos de 60 minutos cada uno, es la adaptación televisiva de la saga de novelas escritas por Alexander McCall Smith y que en España han sido editadas por Punto de lectura.
Sólo he visto los dos primeros capítulos y la serie está bastante bien pero no mata. Aunque es difícil estar a la altura de las obras a los que nos tiene acostumbrados la HBO (Los Soprano, The wire, A dos metros bajo tierra, In treatment, True blood). Lo mejor es el cambio de paisaje. Se agradece dejar la típica ciudad estadounidense para explorar las polvorientas carreteras, los concurridos mercados y, sobre todo, las distintas costumbres de unas gentes y una cultura que nos son desconocidas. Aquí, si un hombre desaparece es más probable que se lo haya comido un cocodrilo que que haya caído en manos de unos secuestradores, para que os hagáis una idea. Así que las aventuras de Mma Ramotswe, que interpreta la ganadora de un Grammy Jill Scott, pueden servir para olvidarnos de tanto C.S.I. y descubrir cómo se hacen las cosas por otros lares.
Pussy Deluxe
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miércoles
Biblioteca Básica de Literatura Clásica

“Un hombre que en los tiempos que corren vive en un país civilizado como el nuestro (es un decir), si oye en pleno sueño unos cañonazos, está claro que los confunde con los truenos de un temporal, las tracas de las fiestas del santo patrón o el desplazamiento de unos muebles por parte de esos cabrones del piso de arriba, y sigue durmiendo como si tal cosa. En cambio, el sonido del teléfono, la melodía del móvil, el timbre de la puerta, eso no, ésos son ruidos de llamadas ante las cuales el hombre civilizado (es un decir) no tiene más remedio que emerger de las profundidades del sueño y contestar.”
Así comienza “Ardores de agosto”, de Andrea Camilleri, la decimocuarta entrega que el escritor siciliano (Porto Empedocle, 1925) ha dedicado a su comisario Montalbano. Una novela brillante, como sus predecesoras, no apta para aquellos que no se dignan a leer novelas policíacas por considerarlas un mero pasatiempo repleto de enigmas.
En “Ardores de agosto” Salvo Montalbano deberá resolver un crimen cometido seis años atrás. Un caso complicado que no sólo arruinará las vacaciones de Salvo con su amada Livia, sino que asestará tal golpe a su autoestima que hará que el otrora seguro y socarrón comisario se sienta más viejo y más vulnerable que nunca. A su alrededor, los secundarios habituales: el cumplidor Fazio, el desastroso Catarella, el gruñón doctor Pasquano, la hacendosa Adelí, el lujurioso juez Tommaseo… siempre dando el contrapunto cómico a las sórdidas investigaciones de Montalbano.
Y como siempre, tras leer la novela en un suspiro y haber gozado con cada una de sus 251 páginas, te das cuenta de que una vez más Camilleri ha obrado el prodigio de hacernos reflexionar sin apenas darnos cuenta de asuntos tan serios como las evidentes relaciones entre el mundo de los negocios, la política y la mafia; de la deplorable situación de la justicia en nuestra sociedad; del tan habitual como imparable fraude inmobiliario; de la corrupción y la doble moral en la que vivimos inmersos; de nuestra falta total y absoluta de respeto al medio ambiente; de lo difícil que es ser honesto y actuar de forma consecuente; e incluso de lo complicado que resulta aceptar que te estás haciendo viejo. Todo ello sin el menor atisbo de pedantería, de la forma más natural.
Escribió Manuel Vázquez Montalbán (en cuyo honor bautizó Camilleri a su comisario), que el estilo de este siciliano “está cargado de cultura e Historia, pero también de paciencia cultural e histórica, paciencia de isleño al que siempre le cuesta más que a cualquier peninsular llegar al centro del universo.” Y tal vez por eso, su lectura resulta tan relajada. Aunque me da que también tiene mucho que ver el hecho de que Camilleri alcanzase la fama como novelista cumplidos los setenta años, y a esa edad, según me confesó una vez José Luis de Vilallonga, uno escribe sólo para sí mismo porque ha dejado de importarle impresionar a los demás. Por eso es un placer leerle y disfrutar de la experiencia de ese viejo zorro que habita bajo la piel de Montalbano. Porque aunque todo transcurra en la pequeña (e imaginaria) Vigàta, en Sicilia, ya lo decía Sciascia: Sicilia es el mundo.
Pussy Deluxe(caliente a temperatura ambiente)
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domingo
El Micrófono Caliente de Pussy Deluxe
Tres años separan este “Neigbourhood Postcards” del disco de debut de Anorak, ese “A Limited Time Only” con el que el trío de Rubí saltó a escena teniendo como referencia clara la electrónica nórdica y grupos como Postal Service o Paris Angels. Pasado el tiempo, Anorak han ido depurando su sonido y han ganado en personalidad. En este disco desvían su mirada de los suburbios de Manchester a la periferia barcelonesa. “Neighbourhood Postcards” se centra así en la vida en las grandes ciudades dormitorio, haciendo hincapié en la pérdida de poder adquisitivo, las dificultades de llegar a fin de mes y el desvanecimiento de los sueños. Un disco lleno de melodías pop con un punto melancólico y espacial en el que destacan las colaboraciones de Helena Miquel (Facto Delafé y las Flores Azules), Guillamino y Agnés Arán (First Aid Kit), entre otros. Además, por sólo 14 euros te regalan un segundo CD con 7 remezclas.

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lunes
El Rincón del Cinéfilo Caliente
Después de debutar con “Michael Clayton”, Tony Gilroy vuelve a ponerse tras la cámara para rodar una historia que aunque también discurre por los turbios entresijos de las grandes corporaciones, tiene más de comedia romántica que de thriller.
“Duplicity” no es más que un divertimento de elegante factura que lo fía todo a la química entre sus dos guapos protagonistas, Julia Roberts y Clive Owen, que en la piel de dos espías deberán averiguar si sus sentimientos son más fuertes que su oficio a la hora de confiar el uno en el otro.
Él está guapo de morirse, ella está estupenda y se pasean por Nueva York, Las Bahamas y Roma. Punto. El guión es una tontería y la dirección, pues qué queréis que os diga, ni Gilroy es Soderbergh -en quien se había pensado en primer lugar para dirigirla- ni la peli tiene la gracia de “Ocean’s Eleven”. Así que si crees que admirar la estupenda anatomía de Roberts y Owen no será capaz de entretenerte durante dos horas, mejor te ahorras la entrada, que estamos en crisis, y dejas su visionado para cuando salga en alquiler o la den por la tele.
Pussy Deluxe
(arreglá pero informal)
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El Rincón del Cinéfilo Caliente
Lejos de la tierra quemada (Guillermo Arriaga, 2008) Opera prima como realizador de Guillermo Arriaga, hasta ahora escritor y laureado guionista (‘Amores perros’, ‘21 gramos’ , ‘Babel’, ‘Los tres entierros de Melquíades Estrada’), ‘Lejos de la tierra quemada’ es uno de esos puzzles narrativos tan del gusto del autor que cuadra perfectamente con el universo fílmico creado junto a su ex pareja fílmica Alejandro González Iñárritu –con el que protagonizó una ruptura digna de una canción de Pimpinela-. Lo primero que se constata es que Arriaga sale airoso del reto que suponía ser capaz de plasmar en imágenes sus historias. Tal vez le falte ese punto de intensidad y garra visual que aportaba Iñárritu, y desde luego se le nota el ensimismamiento típico del director novato enamorado de sus criaturas que le resta eficacia a la hora de aplicar el bisturí en la sala de montaje, pero teniendo en cuenta que es la primera vez que Arriaga se pone tras la cámara el resultado es notable. A ello colaboran también el saber hacer de Robert Elswit, ganador del Oscar a la mejor fotografía con ‘Pozos de ambición’, y las estupendas interpretaciones de Charlize Teron, productora ejecutiva del filme, y Kim Basinger. Rodada en apenas 40 días en localizaciones de Tejas, Nuevo México y Oregón, ‘Lejos de la tierra quemada’ comienza con la sugerente imagen de un remolque en llamas en medio de ninguna parte, que curiosamente será el nudo gordiano de una historia que Arriaga despliega en cuatro historias diferentes que poco a poco irán convergiendo en el espacio y el tiempo para ilustrar una historia trágica sobre la culpa y la necesidad de ser amados. El único pero que le encuentro a la historia es esa sensación molesta de que la forma se impone al contenido de forma tan imperativa que hace que en ocasiones alguna trama flaquee y parezca cogida por los pelos para conseguir la cuadratura del círculo, algo que ya ocurría en ‘Babel’. Ahora sólo queda ver cómo se las arregla Iñárritu sin los guiones de Arriaga, aunque para eso tendremos que esperar a que acabe de rodar en Barcelona su ‘Biutiful’, con Javier Bardem como protagonista.

Pussy Deluxe
(Consérvese al fresco y siempre en remojo)
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