sábado

Especial San Valentín

Casan a dos pingüinos gays en un zoo de China

"Han sido una buena pareja y se merecían esta recompensa". Así justificó uno de los cuidadores del zoo Polar Land de Harbin, al noreste de China, la ceremonia -marcha nupcial incluida- con la que celebraron una simbólica boda entre dos pingüinos macho. La pareja se hizo famosa en noviembre, cuando los encargados del recinto constataron que la pareja, monógama como todas las de su especie, se dedicaba a intentar robar huevos de sus compañeros de cautiverio para incubarlos, según relató el periódico China Daily.

"Cuidar de los huevos es parte de su instinto", dijo un cuidador. Al final, los responsables del zoo atendieron las necesidades de la pareja y les encomendaron el cuidado de un par de huevos que otra pareja -heterosexual, por supuesto- no había sabido cuidar. "Fueron los mejores padres del zoo", señaló un cuidador a la web australiana 9 News.
Los pingüinos son una de las cientos de especies animales, desde abejas hasta humanos, en las que se han observado parejas formadas por individuos del mismo sexo. En 2004, otra pareja de las mismas aves del zoo de Nueva York, Silo y Roy, se hicieron populares después de que se hiciera público un romance que duraba más de seis años. Ansiosos de ser padres, incluso intentaron incubar una piedra. Al final, como en el caso de sus congéneres de China, se les permitió hacerse cargo de un huevo, del que nació una hembra, Tango.




Otra noticia con corazón
que te trae el siempre criticón

Hombre de las Gafas

(amante animal)

miércoles

Lo Mejor del 2008

Lengua Asesina se complace en presentar
al siempre Fascinante y Delirante

Caniche de Lady Magenta

(Con más pedigrí que Doña Cayetana)

Prólogo del Sádico Indecente:

Detestables admiradores mios, escupitajos verdes mil. Lo que a continuación vais a tener el privilegio de leer y escuchar (y espero que disfrutar, aunque me quede mal decirlo) es la primera parte de la lista de las 35 mejores canciones del 2008 que ha realizado, basándose únicamente en su gusto y criterio, nuestro nuevo colaborador. No entraré a comentar su, por fortuna, más que discutible selección que espero no tengáis reparo en criticar con vuestros comentarios, pero si quiero destacar como en tan sólo unas pocas líneas es capaz de explicar una canción (¿has probado a hacerlo alguna vez?) y los motivos de por qué le gusta de una manera tan personal como entretenida. Así que os halláis ante un magnífico trabajo a la altura de todos los que en esta vuestra PÁGINA CALIENTE se publican y mucho mejor que cualquiera de los que cuelgan por ahí, que espero sea el primero de los muchos que nos mande nuestro nuevo amigo.



La Vuelta al Año en 35 Canciones

(Parte 1 de 3: del 35 al 20)



Minimalismo chileno influenciado por James Holden tendente a la épica ambient, pero con una fuerza inaudita. Fantástico para escuchar en el metro o en cualquier superestructura humana.

34.
Where In This World - The Notwist / The Devil, You + Me
Markus Acher desnuda su melancolía en esta preciosa canción articulada por cuts electrónicos y una melodía ultra-emocional/ante: Where in this world could I go / There's no escape from this circling place...



33. Uh – Fujiya & Miyagi / Light Bulbs

Olvídate del Bolero de Ravel o de Je t'aime, moi non plus. Esta es la nueva canción para unos buenos preliminares. Es tan cool que me pone cachondo.

32.
Start Of My Heart - Joan As A Policewoman / To Survive
Unos primeros beats -que recuerdan al homogenic de Björk- desgranan una profunda canción de agradecimiento. Joan Wasser canta You changed me / You chained and taught me / The damage I've done / Can show me the way to my heart ... con la misma delicadeza que invade el resto del disco: grandioso.

31.
Shut Up And Let Me Go - The Ting Tings / We Started Nothing
Son un poco insustanciales, pero tanto esta como Great DJ son la banda sonora ideal para entrar en el Camarú a las 2 de la mañana, vestido para matar y con ese brillo que proporciona un balance de 2 o 3 copas. Si no te mueves, estás muerto.

30.
Time To Pretend - Mgmt / Oracular Spectacular
Jo, a veces apetece liarse un pañuelo turco en el cuello, ser tan glam y guapo como ellos e irse a la capital del amor a fumar y a follar con famosas. Fantástico clip, a estas alturas todo el mundo lo ha visto.
I'll move to Paris, shoot some heroin, and fuck with the stars / You man the island and the cocaine and the elegant cars / This is our decision, to live fast and die young.

29. This Farm Will End Up In Fire - Girls In Hawaii / Plan Your Escape
El tema intro de un gran álbum, indie a muerte, y cuya gramática está basada en la repetición de la misma melodía todo el rato, cuyas comas son la transcripción sonora de las gotas que conducen al punto y final: el resto del disco. Here comes the sun…



28. Tenía Tanto Que Darte – Nena Daconte / Retales De Carnaval


Porque me gusta, porque mi colega Piñy la detesta, porque lucho cada día contra mi snobismo musical, porque alguien que es despreciado por OT automáticamente tiene mi bendición, porque no hay forma de quitársela de la cabeza y porque siempre he querido ir en patines de esa forma tan alocada

27.
Slipped Dissolved And Loosed – Lambchop / Oh

Cuando son buenos, son muy buenos, y cuando son malos, son aburridos. Esta canción es de las buenas con mayúsculas. De esas que te gusta escuchar cuando vuelves a casa al atardecer después de una tarde de playa.La voz de Kurt Wagner es tan profunda y cálida como los recuerdos estivales.(oyyys)

26.
Shempi - Ratatat / Lp3
Estamos ante el clip del año. Y lo bueno es que no son imágenes originales. Ratatat vampirizan a Abba, deconstruyen a Bjorn, Agnetha, Anna-Frida y Benny hasta convertirlos en anticristos de la música dance de los 70. Creo que es el clip más desasosegante que he visto desde el Smack my bitch up de Prodigy. El resto no defrauda: sonido retro-electrónico exclusivo de los neoyorquinos que no llega a la altura de su primer álbum pero que, joder, son buenos!!!



25. See These Bones – Nada Surf / Lucky

Una gran canción, una de las mejores de estos neoyorquinos. Matthew Caws multiplicando su voz en los coros, lo cual ya es la leche, porque me encanta su voz y si encima la progresión emocional alcanza esas cotas… puf!
Look alive, see these bones / What you are now, we were once / Just like we are, you'll be dust / Just like we are, permanent…

24.
Rocanrolear - Klaus & Kinski / Tu Hoguera Está Ardiendo
Una invitación al amor en medio de un disco un tanto errático pero con tracks muy muy interesantes por separado. La delicada voz de la cantante nos susurra en plan La Buena Vida: "por qué tu y yo no podemos estar un poco más allá, si aún queda por probar rocanrolear…"

23. Over the Ice – The Field / From Here We Go to Sublime Y realmente lo son (sublimes). Pongo esta pero cualquier otra del disco está al mismo nivel o superior (My little Heart Beats So Fast es grandiosa). Pertenece al disco más homogéneo que he tenido el placer de escuchar este año, una progresión de acordes bajo un beat constante donde unos tracks suceden a otros de una forma impecable. Y todo a base de microsamples e ingeniería musical. Un disco oscuro, extraño, pero vivo al mismo tiempo.


22. Nos Souvenirs - Quidam / En Eaux Profondes Son de Clermott-Ferrand, como los antihéroes de Chabrol, y han hecho una canción elegantísima e impecabilísima, como todo el disco. Y en francés, oh la la, qué seductores suenan: Face à mon sourire / Tu sais mentir / Comme je respire. A falta de una nueva dosis de Dominic A….

21. My Only Offer - Mates Of State / Re-Arrange Us Perfecto ejemplo del estilo de este indie-matrimonio. Cierto, el disco no alcanza el listón del anterior, Bring it Back, pero tiene canciones tan agradables como esta y qué quereis, a mi me transmiten tan buen rollo…



20. Mercy – Duffy / Rockferry Esta especie de Patricia Conde anglosajona, pero menos guapa en color y en la distancia corta, tiene una voz pa mearse en las bragas, que diría Julia Roberts, y resulta que canta un temazo inmortal. Mercy es a Duffy lo que Misty era a Ella Fitzgerald. Y el clip es imponente. ¿Es verdad que salió de Pop Stars?


... CONTINUARÁ.

lunes

El Rincón del Cinéfilo Caliente

El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008)

Lo primero que a uno le viene a la cabeza tras finalizar el visionado de ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es que acaba de ver eso que popularmente conocemos como un peliculón. 160 minutos de una historia de amor ‘bigger than life’ con dos estrellas de relumbrón como protagonistas, y con muchas posibilidades de llevarse bastantes de los trece Oscars a los que está nominada. Pero además, pertenece a esa rara especie de películas que te recuerda el placer que produce ser espectador cuando una historia está bien contada, y consigue que como aquel sultán en ‘Las mil y una noches’, desees que Sherezade prosiga infinitamente su relato.

Profundizar en la vida del hombre que da título a la película significa adentrarse en un cuento que capítulo a capítulo repasa la existencia de un ser que nace viejo el día que se firma el armisticio de la primera Guerra Mundial y que crecerá de forma inversa a como lo hacemos el resto de los mortales. Es decir, rejuveneciendo según se acerca al ocaso de su vida. Y lo más interesante es que ese desarreglo evolutivo del protagonista es lo que propicia que seamos terriblemente conscientes de algo que nos afecta a todos por igual: el inexorable paso del tiempo. “Nada dura eternamente”, repite una y otra vez Benjamin Button, y eso es así tanto si envejeces como si rejuveneces con el devenir de los días. La melancolía inherente al tema impregna todo el film y otorga un cierto tono de realismo mágico a las aventuras cotidianas a las que se enfrenta este hombre y a cada una de las personas que encuentra en el camino –como la bailarina que se convertirá en el amor de su vida, el magnífico contador de historias pigmeo, o el capitán de barco con alma de artista-.

Pero más allá del entretenimiento puro y duro, el último trabajo de David Fincher también propone una reflexión sobre cómo nos enfrentamos al paso del tiempo y a ese estatus de provisionalidad que marca la condición humana. Y tiene la osadía de mostrar y recrearse en la vejez. Cosa nada baladí en esta sociedad que idolatra la juventud y se empeña en borrar cualquier signo de envejecimiento. Y lo hace además desde el corazón mismo de esa industria –Paramount y Warner Bros producen la película- que ha erradicado el cine para adultos y parece sólo interesada en cómo aumentar el consumo de palomitas. Eso sí es subversivo.



Otra película que ha disfrutado
y así nos lo ha contado

Pussy Deluxe

(eternamente Deluxe)

jueves

El Rincón del Cinéfilo Caliente

La duda (John Patrick Shanley, 2008)

El único inconveniente que tiene esta película, es la pereza que a priori puede despertar en el espectador el visionado de una película con título de resonancias filosóficas, que tiene como protagonistas a un cura y a una monja, y que está dirigida por el tipo que realizó ‘Joe contra el volcán’ (1990). Pero os aseguro que merece la pena superar tal prejuicio, porque John Patrick Shanley ha conseguido filmar una historia que te atrapa desde la primera secuencia –precisamente un sermón que gira en torno a la duda-, te mantiene en vilo hasta el final y te sigue carcomiendo mucho después de haber abandonado el cine. Que no os engañe su sobria apariencia, porque ‘La duda’ está surcada de culpa y bajas pasiones, algo que como adoctrinados católicos que somos conocemos perfectamente.

Basada en una obra de teatro escrita por el propio Shanley, ganadora del Pulitzer y el Tony, y cuya adaptación cinematográfica opta ahora al oscar al mejor guión, ‘La duda’ plantea al espectador un dilema moral tan complicado como apasionante. Porque mientras tomas partido por una de esas dos bestias pardas de la interpretación -Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, que hacen que los documentales sobre el reino animal palidezcan ante su lucha fraticida-, te das cuenta de la facilidad con que emitimos juicios de valor y de que caemos en las mismas trampas morales que censuramos en los protagonistas. Y sí, ya sé que viendo el trailer puede parecer que se trata de un tet-a-tet entre Truman Capote con sotana y la señorita Rottenmeyer vestida con hábito, pero por suerte, el guión huye de maniqueísmos y no asistimos a un duelo entre un héroe y un villano, sino entre seres humanos, que no son otra cosa que la mezcla de ambos.

Os aseguro que las tertulias post visionado pueden ser muy interesantes y que probablemente en lo único que estaréis de acuerdo es en que cualquiera de sus cuatro actores nominados -Streep, Seymour Hoffman, Viola Davis y Amy Adams- merecería el oscar por su interpretación.
*
*
Otra gran película que te recomienda
la siempre de cine sedienta

Pussy Deluxe

(indudablemente ella)

martes

Madonna al Desnudo

Oda a Madonna, vol.2


¡Uy, ¿Quién es esta chica?! ¿Who´s that girl? ¡Por mi tía Ramona, si es la mismísima Madonna! Mírala tita, qué inocente parecía de adolescente. Con su gato y en pijama la niña se mete en la cama.
Madonna acaricia su gato y el animal se calienta un rato. ¡Quién fuera minino para sentarse en su chumino! Uhhmmm, me pones calentón con tu melena de león.
El gatito, que está contento, le toca por ahí adentro. Y nuestra diva, que no es obtusa, decide quitarse la blusa. ¡Ay, tita Ramona, qué tetas tiene Madonna!
Madonna al gato calienta cuando sobre él se sienta. La niña se siente felina al posar de manera tan fina. Pero de restregarse tanto rato, al final ha espantado al gato y Madonna luce desnudo su enorme pubis velludo. ¡Mira, tita Ramona, cuanto pelo tiene Madonna! ¡Quién fuera peluquera para arreglarle la pelambrera!
La chica posa desnuda porque a ella todo le suda. Luce un pecho precioso y un chocho digno de un oso. Aun así no pondría queja en poder verle la almeja.
¡Ahhgggg, tita Ramona, menudo coño tiene Madonna! ¿Es que nadie le ha explicado a esta chiquilla como usar la maquinilla? Sólo te daré un consejo: ¡rasura ya tu conejo!.



Otro buen ejemplo de rima consonante
a cargo del siempre elegante

Hombre de las Gafas

(fotos proporcionadas por Lady Magenta)

domingo

Clásicos de Hoy y de Siempre

"PARANOID PARK" (Gus Van Sant, 2007)

"Paranoid Park" no ha tenido la suerte de ser estrenada por culpa, según me ha llegado un chisme, de la quiebra de la distribuidora Vértigo, que es la que había comprado los derechos. "Paranoid Park" bebe de la estética árida y del espíritu nihilista de la trilogía de la muerte de Van Sant. Sin ser tan feroz como "Elephant" o "Last days" (desgraciadamente, aún no he visto "Gerry") en ella se dan cita todos los elementos que han hecho famosas esas cintas: el minimalismo expresivo, el relato fugado, el fatalismo, el retrato de una juventud quebrada. "Paranoid Park" corre el riesgo de ser despachada en términos de déja vu o de ser vista como un nuevo peldaño de la (aparente) bicefalia artística de Van Sant, que le hace firmar películas para la gran industria y para el mundillo underground con idéntico empeño y grandes resultados (me remito al reciente estreno de la espléndida "Mi nombre es Harvey Milk", que hace poco nos comentó Pussy DeLuxe). Es decir: corre el riesgo de ser vista en función de la trayectoria de Van Sant antes que como una película enteramente justificable por sí misma.

No se trata de una película perfecta (aunque, curiosamente, así la consideró un famoso medio francés el año pasado), pero tiene más de un aliciente que la hace apasionante, desde la utilización de distintas texturas visuales a la hipnótica utilización del ralentí que distingue a Van Sant de cualquier otro autor contemporáneo (con la excepción, quizá, de David Lynch).
Otro elemento interesante de "Paranoid Park" es la presencia de la música de Nino Rota en buena parte de su metraje. Los créditos iniciales tienen el apoyo de algunas las melodías compuestas para "Giulietta de los espíritus" y la relación del protagonista con su novia se ve acompañada por uno de los temas más famosos de "Amarcord". Es interesante que un cineasta considerado experimental recurra al inolvidable músico milanés, autor de algunas de las mejores páginas que se escribieron en el pasado siglo y no solo en el terreno de la banda sonora. Rota sufrió el ninguneo de la crítica musical, ejem, culta, por su tradicionalismo y su formidable vena melódica en una época en que la música abrazaba el atonalismo y toda clase de vanguardias. La elección de Van Sant nos recuerda que el talento de Nino Rota siempre tuvo un lugar: el de la modernidad más absoluta. (Los admiradores de Pedro Almodóvar machacarán con que el manchego lo supo decir antes al incluir una de las melodías de "Rocco y sus hermanos" al inicio de "Entre tinieblas". Solo que la elección de Almodóvar se debió a la razón, algo prosaica, de que el catálogo de la casa discográfica CAM estuvo libre de derechos a principios de los 80). En "Paranoid Park", las imágenes convocan la música de Nino Rota. Cuando Van Sant llama a un compositor de Hollywood, sea en "El indomable Will Hunting", en "Mi nombre es Harvey Milk" o, en el caso más especial de todos, "Psicosis", el elegido es siempre Danny Elfman, sin duda el más inspirado de todos los admiradores de Rota. Su última colaboración es una nueva refrenda: al inicio de "Mi nombre es Harvey Milk" se oyen unos sugerentes efectos sonoros que parecen sacados del inolvidable "O Venezia Venaga Venusia" con que se abría el "Casanova" de Fellini.


Otra interesante muestra de divagación cinéfila

escrita por

Lord Velasco

(paranoico sin complejos)

jueves

Pásame el Mando

El invierno de nuestro descontento se transforma en glorioso verano...

Este año la cuesta de enero ha tenido su recompensa. Atrás quedan los traumas dejados por tanta fiesta familiar; los estragos físicos tras los excesos navideños; y el estrés por conseguir alguna ganga en las rebajas. ‘Damages’ y ‘Lost’ han vuelto. Ahora no nos queda más que sentarnos en el sofá y disfrutar mientras nos reconciliamos con nuestros congéneres –al menos con los cibernáuticos-, capaces de colgar el episodio y sus correspondientes subtítulos en la red para que podamos gozar de la ansiada dosis serial a las pocas horas de su estreno en USA. Sólo hay un problema, ni ‘Lost’ ni ‘Damages’ son aptas para impacientes o taquicárdicos, así que consumidlas con moderación.

Lost 5.0

La larga espera ha terminado. Después de que la gloriosa 4ª temporada acabase su emisión en mayo de 2008 dejándonos enganchadérrimos, el pasado 21 de enero tuvimos estreno y ración doble de la 5ª -y penúltima- remesa de ‘Lost’. “Because You Left” empezó exactamente poniéndonos en hora ‘Lost’, o lo que es lo mismo, con la imagen de un despertador que marca las 8:15 -hay que ver lo mucho que se echaba en falta el retorcido sentido del humor de estos guionistas-. A partir de entonces empezó el carrusel temporal –que siguió con “The Lie”- y claro, después de tantos meses de mono, el shock y el mareo mental fueron importantes. Esto acaba de empezar y yo ya no entiendo nada. Pero, ¿qué más da? Nos quedan 30 enrevesados capítulos -14 más esta temporada y 16 en la siguiente- para resolver –o no- el misterio de la dichosa isla. Como dice la siniestra Sra. Hawking, “God help us all!”. Que Dios nos asista…

Damages 2.0

La mejor mala pécora de la televisión, Patty Hewes, ha demorado su retorno nada menos que 15 meses -desde octubre de 2007-, aunque no ha perdido ni un ápice de la mala leche que hizo que nos enganchásemos a la complicada trama de ‘Damages’. Pero a la estupenda Hewes (Glenn Close), le ha salido una peligrosa enemiga. La primera secuencia de esta segunda temporada de ‘Damages’ deja claro que ya no queda nada de aquella inocente Ellen Parsons (Rose Byrne) a la que Hewes machacó sin piedad. Ahora, la pequeña Ellen tiene ganas de venganza, y el duelo a muerte entre maestra y pupila no ha hecho más que empezar para deleite de los telespectadores. Lo dicho, el invierno se pone calentito,calentito.




Otra muestra de consumo televisivo

a cargo de nuestro Divo Pussy deluxe

(nacida camionero)

martes

Biblioteca Básica de Literatura Clásica

FISICA SIN DOGMA (Franco Selleri, 1989)

Lo esperaba más escandaloso, en su pretensión de denunciar la, en palabras de Bertrand Russell, "superstición científica". No obstante, basta un capítulo como el de "La controversia acerca del big-bang" y, especialmente, la exposición de las ideas cosmológicas de Halton Arp (motivadas por las inexplicables, a día de hoy, propiedades del corrimiento al rojo de los cuásares), para hacerse una idea de que la física no ha llegado (y en sentido popperiano no lo hará nunca) al final de su recorrido. El recorrido de Franco Selleri se inicia con la revolución copernicana, dedicando sólo el primer capítulo a la física clásica (apogeo: Isaac Newton). Tras unas páginas inevitables sobre la relación, causa de tanta perplejidad, entre las matemáticas y las cosas, Selleri pasa a revisar los problemas fundamentales de la física moderna, esto es, de la relatividad y la mecánica cuántica. La conclusión es apasionante: sólo un siglo después de los hitos fundacionales de Einstein, Planck, Bohr, Heisenberg o Schrodinger, la física se halla en un estado de profunda crisis, habiéndose formando en torno a ella una tupida telaraña de filosofías varias, a menudo contradictorias. El santo grial de la física moderna (la unión de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, de lo macroscópico y lo microscópico, del realismo local y el irracionalismo) se presenta, de momento, inalcanzable.

Otro libro que nos leeremos
recomendado por

Lord Velasco

(y su amiga la física)

sábado

El Rincón del Cinéfilo Caliente

Mi nombre es Harvey Milk (Gus Van Sant, 2008) / Australia (Baz Luhrmann, 2008 )



Resulta curioso que dos directores a priori tan “modernos” como Gus Van Sant y Baz Luhrmann hayan optado por utilizar un estilo narrativo más convencional en sus últimas películas. Si películas como “Elephant” y “Moulin Rouge” no son aptas para todos los paladares, tanto “Mi nombre es Harvey Milk” como “Australia” nacen con la voluntad de agradar a amplios sectores del público, aunque su resultado es bastante dispar.

En el lado positivo de la balanza se encuentra Gus Van Sant, que una vez más ha sabido demostrar que antepone la historia al formato, y no se le caen los anillos de ‘autor de culto’ si en aras del didactismo rueda la historia de Harvey Milk -el primer político estadounidense abiertamente homosexual-, según los parámetros de un biopic tradicional. Pero ojo, tradicional sí, pero de los de gama alta, no de esos soporíferos mamotretos tipo “Una mente maravillosa” que acostumbran a colarnos bajo la etiqueta de “biografía de calidad”. Van Sant se centra en los últimos ocho años de vida de Milk, en concreto aquellos que abarcan el periplo político de este activista pro derechos civiles de la comunidad gay, que consiguió ser elegido concejal en el Ayuntamiento de San Francisco en 1978. La destreza de Van Sant como director se demuestra tanto en su habilidad para evitar caer en la simple hagiografía, como en su capacidad para hacer comprensible e interesante el complicado entramado político. También hay que reconocerle el haber sabido afinar el descomunal talento de su actor protagonista, haciendo que Sean Penn, en un papel tan goloso como delicado, se contenga y ofrezca una de las mejores interpretaciones de su vida. Por todo ello, el visionado de “Mi nombre es Harvey Milk” es altamente recomendable. Aunque sólo sea para rendir nuestro personal tributo a un señor que fue capaz de jugarse la vida por conseguir avanzar en unos derechos civiles que aún hoy, muchos se empeñan en recortar.
En las antípodas de lo anterior, literalmente, se encuentra el último trabajo de Baz Luhrmann, “Australia”. 165 minutos a mayor gloria de un monumento llamado Hugh Jackman. Que si de lo que se trataba era de recoger firmas para que nombren a este hombre Patrimonio de la Humanidad, pues yo firmo la primera. Pero si la intención, como he leído por ahí, era rodar “un clásico al estilo de ‘Lo que el viento se llevó’ del siglo XXI”, es obvio que el actor, además de calentar las plateas de medio mundo a golpe de testosterona, ha conseguido fundirle las meninges al director. Lo único clásico que tiene “Australia” es su nada velada intención de emular aquella “Memorias de África” de Sydney Pollack, a cuya elegancia no se acerca ni de lejos. A las pruebas me remito: si todo el mundo recuerda el vuelo en avioneta de Redford y Streep sobre la sabana africana, la secuencia más comentada de “Australia” es un zoom sobre los aceitados pectorales de Jackman.

Se puede medir fácilmente la distancia que media entre “Australia” y “Memorias de África” a través de sus protagonistas. Porque, aunque el personaje de Jackman, Drover, está claramente inspirado en el Dennis Finch-Hatton que inmortalizó Robert Redford, acaba pareciéndose al Rick O’Connell que Brendan Fraser interpretó en “La momia”, aquel machote yanqui que iba cascando cabezas y disparando su revólver cargándose cualquier resto arqueológico que encontrase a su paso. Aunque, claro está, en aquella, la ostentación viril funcionaba como parodia, y en esta, que pretende ser un drama romántico, deviene casposa y risible. Pese a todo, tengo que decir que Jackman defiende su personaje con bastante más dignidad que su compañera de reparto, la otrora estupenda Nicole Kidman. Y es que la actriz, incapaz de la más mínima expresión facial, consecuencia según las malas lenguas de sus excesos con el bótox, compone un personaje tan esperpéntico como insoportable durante la primera mitad del film. Si a ello añadimos un guión repleto de topicazos, un malo más plano que el encefalograma de Bush y unos aborígenes de opereta para dar color, obtenemos una peli con más azúcar que un empacho de polvorones e igual de indigesta. Y pese a su excesivo metraje, “Australia” consigue no aburrir al espectador, contiene momentos de trazo grueso (la presentación de los personajes, los zooms y los ralentís gratuitos, una edulcorada voz en off infantil...) que deberían sonrojar a un director y guionista que no es novato.



Otra crítica brillante y delirante
escrita por
Pussy Deluxe
(Totalmente desatada)