El pasado 28 de Agosto Madonna realizaba en el estadio Stade Charles-Ehrmann de Niza el segundo concierto de la que es su séptima gira mundial, el "Sticky & Sweet Tour". Hasta allí se desplazó parte de la selecta redacción de este blog para vivir en directo tan magno acontecimiento.

Tras una espectacular introducción en la que se recrea, al estilo "Charlie y la fabrica de chocolate" de Tim Burton, la elaboración de un caramelo, comenzó el concierto con “Candy Shop”, una canción bastante sosaina, como la mayoría de su último álbum "Hard Candy". Al igual que hiciera en el promo tour, Madonna apareció sentada en un trono y junto a unos bailarines vestidos de esmoquin realizó un número muy vistoso que hizo que le acabase cogiendo el punto a la canción.
Beat Goes On
Human Nature
Vogue
Por suerte, el concierto remonta con uno de sus clásicos más indiscutibles. Todavía bajo la influencia del "Reinvention Tour", Madonna reinventa "Vogue" adaptándolo a la base musical del "4 minutes". Afortunadamente el invento salió bien y pudimos disfrutar del tema mientras Madonna bailaba como una loca acompañada de cuatro bailarinas vestidas del palo "Showgirls" de Verhoeven y cuatro bailarines con una pinta algo más sado.
Aquí terminó el primer bloque del concierto. Mientras la Diva se enchufaba a la bombona de oxígeno, nos pusieron un "Video Interlude", que es un relleno que enlaza un bloque con otro. Así mientras en las pantallas veíamos un vídeo inédito de “Die Another Day”,el tema que realizo para la película de James Bond, en el escenario dos bailarines se peleaban (en coña) en un ring.
Into The Groove
Comienza el segundo y, para mi gusto mejor, bloque y lo hace a lo grande. Ni más ni menos que con este temazo extraído de la banda sonora de "Buscando a Susan desesperadamente" reinventado para la ocasión con unas enérgicas bases ochenteras y sapleando el "Jump" del "Confessions on a dance floor". Las pantallas se llenan de dibujitos de Keith Haring y en el escenario aparece una plataforma móvil con un Deejay y una barra de streeptease. Madonna monta el numerito horriblemente vestida con unos pantaloncitos rojos (de los del Piraña de "Verano Azul"), rodilleras y una chaqueta de chandal. Se sube a la barra mientras canta y se pone a saltar a la comba mientras nos grita "Vosotros no podéis hacer esto, putas".
Uno de los mejores números de la noche sin duda alguna.
Heart Beat
Por desgracia el "Sticky & Sweet Tour" contiene demasiadas canciones del "Hard Candy". Una de las que se podría haber ahorrado cantar es ésta (y no digo más). El número al menos fue digno: mientras unos corazones bombean en las pantallas, Madonna realiza una coreografía, muy de contacto físico, simulando ser una especie de muñeca-robot acompañada de dos bailarines y dos bailarinas.
Borderline
Madonna agarró la guitarra y todos nos pusimos a temblar. Por suerte los arreglos guitarreros le sentaron muy bien a esta canción que, según me han contado, no tocaba en directo desde 1985 (23 años!!!!)
She’s Not Me
Y llegó la segunda mejor actuación del show. Madonna se coloca unas gafas de sol en forma de corazón y comienza a cantar mientras aparecen imágenes de toda su carrera. Durante la actuación el proyector se colgó un par de veces y la diva decidió pagarlo con las cuatro bailarinas que simulaban ser maniquies disfrazadas de “Material Girl”, “Vogue”, “Open Your Heart” y “Like a Virgin” que aguantaron estoicamente como la Ambición Rubia las zarandeaba y humillaba. Finalmente le arranca la peluca a la que va de "Vogue", se la pone y se arrastra desde la pasarela al escenario con el sampler del "Last night a DJ saved my life" de Indeep que enlaza con el siguiente tema.
(Hago un inciso para decir que "She´s not me" es una de las escasas canciones buenas del "Hard Candy")
Music
Parece inevitable que Madonna cante "Music" en todas sus giras y también parece inevitable que la reinvente. Esta vez la mezcla con la maquinorra "Put your hands up for Detroit" de Fedde Le Grand y en contra de lo que podría parecer el experimento le sale bien. En las pantallas aparece un metro y una de las puertas (otro error en las pantallas hace que no se vea nada donde tendrían que ir las puertas) se abre dando entrada a todos los bailarines y a un DJ. Un número de baile frenético de los que te dejan un buen sabor de boca.
Y terminó “Music” y Madonna se quedó molida. Mientras se reponía del esfuerzo nos pusieron el segundo "Video Interlude". Toda una premonición de lo que estaba por llegar. Unas imágenes en 3D cutres sobre una especie de marciana que se encuentra una oruga que luego se convierte en mariposa mientras en el escenario dos chinos con la peluca de Lucrecia nos aburrían con su baile minimalista. HORRIBLE. Por cierto que la canción que sonaba era "Rain", de su álbum "Erótica" mezclada con el "Rain" de los Eurythmics.Devil Wouldn’t Recognise You
Después de dejarnos muertos con el interludio aparece Madonna encapuchada sobre un piano y encerrada dentro de unas pantallas circulares para cantar “Devil Wouldn´t Recognize You”. La puesta en escena impecable, la canción un coñazo que me suena muchísimo al "Red blooded woman" de Kylie Minogue. Entiendo que una mujer de 50 años no pueda estar 2 horas pegando saltos y necesite tirar de baladas para descansar, pero en 25 años de carrera estoy seguro que tiene baladas mucho mejores que ésta. Otro regalito del "Hard Candy".
Spanish Lesson
A continuación dice “Hablas Español?” y empieza a cantar “Spanish Lesson”, su peor canción en años, que, por supuesto, aparece en su último disco . A nosotros se nos cortó la digestión pero sorprendentemente los franceses se volvieron locos con esta canción y comenzaron a sacar banderines roji-gualdos. La escenografía fue tremenda: Madonna se quitó la capa y se quedó vestida de putigitana futurista adinerada mientras los bailarines embutidos en capas negras deambulaban por el escenario como quién ha perdido el reloj. Al final del número se van todos al final de la pasarela y se quitan las capas y un friki vestido de gitano monta un espectáculo bochornoso en lo alto de una tarima. Dicho así no parece tanto. Hay que vivirlo.
Miles Away
¿Os he comentado ya que este es el peor bloque de toda la gira y de todas las giras de Madonna? Seguramente ya lo habías adivinado.
Por si lo visto nos había parecido poco, Madonna volvía a agarrar la guitarra para dormirnos con la aburridísima “Miles Away”, otro lujo de canción del "Hard Candy" que (no me lo puedo creer) gusta a los fans de la Diva y que va a ser lanzada como tercer single. El número fue soporífero: ella sola, sin moverse, en mitad del escenario y en la pantalla imágenes de Google Earth y de una carreta gitana que recorre el planeta... Me ahorraré hasta la foto.
Doli Doli (Romanian folk musical interlude)
Como Madonna tiene que amortizar a los tres gitanos (entre los que se encuentra el friki del "Spanish Lesson" ) les deja que canten esta canción mientras ella coge aire sentada en un montón de paja y una bailarina realiza un número en el que se va desprendiendo del incontable número de faldas que llevaba superpuestas (sólo le faltó que se le cayera un melón).
You Must Love Me
Madonna volvió a coger la guitarra y acompañada por los tres gitanos y su guitarrista de toda la vida interpretó una versión acústica de esta balada compuesta por Tim Rice y galardonada con un Oscar, pasando olimpicamente del público que en esos momentos le cantaba el "Happy Birthday to you". Madonna cantó "You must love me" con tantas ganas que llegó a emocionarnos... ¿O quizás nos emocionamos al saber que se había terminado ya el tercer bloque?
A pesar de que la Diva llevaba dos canciones sin mover el pandero llegó el último descanso. Con él, el tercer y mejor "Vídeo Interlude" llamado "Get Stupid". Un vídeo que denuncia el consumismo desmedido y sus consecuencias: la contaminación, las guerras, el hambre, la destrucción de hábitats naturales. En el vídeo también nos muestra a los causantes de todo eso desde Hitler hasta John McCain (más que seguro nuevo presidente del mundo occidental) y a las almas buenas que luchan contra ellos como Nelson Mandela, Teresa de Calcuta, ¡¿Oprah Winfrey?! u Obama (por el que pide el voto). El tema que suena es un estupendísimo remix del "Beat goes on" mezclado con "4 minutes" y "Give it to me".
4 MinutesMadonna vuelve a echar mano del promo tour para copiar este número. En el aparece disfrazada de Caballera del Zodiaco bailando con unas pantallas móviles con imágenes de Justin Timberlake. Volvían a aparecer los chinos del baile minimalista y poca cosa más. Este número reveló que está canción, primer single del "Hard Candy", se ha quemado rápidamente ya que el público no se mostró excesivamente entusiasta con ella.
Like A Prayer
Ray Of Light
Give It To Me (Finale)
Tal y como estaban las cosas sobre esta canción, la mejor de su último disco, recayó toda la responsabilidad para acabar el concierto dignamente. Y la prueba fue superada por los pelos. El número fue prácticamente calcado al del promo tour, pero aquí la espectacular coreografía estaba realizada por más bailarines. Madonna echó el resto para estar a la altura y lo consiguió (aunque un resbalón por poco hace que acabe por los suelos). Por desgracia, la versión house de este temazo no sonó todo lo bien que se esperaba para un final de fiesta.

En definitiva, un concierto irregular tan espectacular a nivel técnico (impresionantes juegos de luces, pantalla semitransparentes, cambios de decorado...) como flojo en cuanto a la selección de los temas (demasiadas canciones mediocres y falta de grantes hits como "Material girl", "Dress you up", "Open your heart", "Deeper and deeper"...). Fue un concierto lleno de altibajos, que alternó de forma desordenada los números más movidos con las paradas para tocar la guitarra: le faltó la coherencia musical de otras giras.
Como aspecto más positivo destacaría el buen nivel de Madonna tanto físicamente como vocal, se la oyó correcta en la mayoría de los temas y en varios ("You must love me" o "Like a Prayer") cantó de maravilla. Lo peor fueron las innecesarias versiones rock de algunos temas, que únicamente buscaban justificar que la Diva ha aprendido a tocar la guitarra. Y, por último, un apunte de moda: ni Givenchy es Gaultier ni una boda es un concierto. A cada uno lo suyo.
Una crítica exhaustiva
del concieto de la Diva
a cargo de
El Hombre de las Gafas
Y como sé que lo estáis esperando, aquí tenéis un anticipo de lo que podréis ver próximamente en
UN LUGAR LLAMADO DESEO
Pussy Deluxe, Brazo Biónico y El Hombre de las Gafas, petardeando antes del concierto, deslumbran al personal con sus gorras discofashion.

Lord Velasco inspeccionando la zona en busca de un espejo.







El síndrome de Ambras o Hipertricosis Universal congénita, es una alteración genética que provoca el crecimiento de una gran cantidad de pelo en el rostro y en el resto del cuerpo. Es también el título de la última novela de Pilar Pedraza (Toledo, 1951). Debo confesar, que hasta ahora sólo había leído su ensayo “Espectra. Descenso a las criptas de la literatura y el cine” (Valdemar, 2004), y que tampoco soy una lectora habitual del género fantástico y de terror, en el que se inscribe su producción novelística, pero os puedo asegurar que de ahora en adelante seguiré atentamente el trabajo de esta doctora en Historia, que ejerce como profesora de Artes en la cátedra de Historia del cine de la Universidad de Valencia.
Si “Espectra”, una perspicaz y lúcida mirada al miedo y la fascinación que provoca en el hombre la imagen de la mujer muerta, me pareció amena e instructiva, “El síndrome de Ambras” (Valdemar, 2008), un inquietante relato gótico, me ha revelado una narradora subyugante. La novela sigue las andanzas de lord Alexander Ashton, apuesto aristócrata inglés, que acompañado por su joven esposa, recorre las convulsas tierras españolas en pos de una misión secreta en pleno decenio liberal (1853-1863). A caballo y en carruaje, de posada en posada, asistimos a la enésima lucha fraticida entre las dos españas, cuya tragedia corre pareja a la evolución del extraño mal que aqueja a lord Ashton. Un mal que hace sangrar sus encías, convierte sus otrora delicadas manos en pezuñas y que poco a poco cubre su marfileña piel con un espeso pelaje. Lucha titánica la que comparten el país y el aristócrata, duales ambos, que no cejará hasta que cada uno decida lo que quiere ser y asuma las consecuencias.
Añadan ustedes al fantástico relato, una imaginación sugestionable y un intenso brote de las muelas del juicio de la lectora, y tendrán como resultado dos noches de vigilia dignas de una pesadilla del señor Cronenberg, en la que por momentos creí que la perra que llevo dentro pugnaba por adueñarse de mí para unirse a los salvajes devaneos del protagonista.


190 páginas en las que Mendoza vuelve a recurrir al espíritu burlón de aquel 'Sin noticias de Gurb' para narrar las peripecias de Pomponio Flato, ciudadano romano del orden ecuestre, que en el siglo I de nuestra era viaja hasta los confines del imperio romano en busca de unas aguas milagrosas que le aporten sabiduría. El azar lo conduce hasta Nazaret, donde su precaria situación económica le llevará a participar en la resolución de un crimen. Su cliente, un niño, de nombre Jesús, dispuesto a demostrar la inocencia de su padre, José, carpintero para más señas, injustamente condenado a morir en la cruz. Una lectura ligera y divertida repleta de ironías bíblicas que a mi me ha recordado las andanzas de otro investigador privado de la Roma imperial, Marco Didio Falco, creado por Lindsey Davis.
Tan sólo 78 páginas necesita Hidalgo Bayal para narrarnos la historia de una amistad y de paso reflexionar sobre cómo se engarzan los eslabones del tiempo en nuestra memoria. Una novelita breve que, como apunta Luis Landero en el epílogo, se lee en poco más de una hora. Al menos la primera vez, porque este 'Campo de amapolas blancas' encierra un perfume sutil que hace que su historia permanezca en la memoria y al poco caigamos en la tentación de la relectura, esta vez más pausada, porque conocido el final y saciada la curiosidad, uno puede demorarse en cada capítulo.
Si a estas alturas no habéis salido corriendo a comprar lo último de Sánchez Piñol es que no habéis disfrutado de 'La pell freda' y 'Pandora al Congo', dos de las mejores novelas de los últimos años. A la espera de que publique la última entrega de su trilogía dedicada a los monstruos, nos llega esta recopilación de trece cuentos que como informa la contraportada, “només tenen en comú que són tretze, qué son tristos i que els seus personatges passen tràngols”. A lo que cabría añadir que son irónicos, surrealistas y brillantes. Una gozada de lectura, como ocurre siempre con Piñol.
Hora de llegada: 20.30 horas. Nos comemos tranquilamente un bocata a la entrada del Palau Sant Jordi , debido a que como no somos unas locas adolescentes, no tenemos intención de hacer cola para poder entrar. 

El Palau Sant Jordi a reventar y la gente entregadísima. La media de edad, esta vez más elevada, y no porque Meni y yo la aumentásemos, sino porque este grupo es más maduro y engancha a más gente. No solo a adolescentes con las hormonas revolucionadas.
Se mezclan las canciones del nuevo disco: “Peter Pan”, “Acabado en A”, “Corazón” “Un millón de cicatrices”, etc, con las exitosas de los discos anteriores: “Contigo”, “Sin miedo”, “Zapatillas”, “A contracorriente”,etc.
La gente no para de tararear, de cantar, de gritar ni de bailar.

Todo el concierto era un exaltación de las hormonas de chicos y chicas que iban vestidos para desvestirse. Ellas mini pantalones, mini camisetas, y todo mini…. Y para finalizar nada mejor que acabar en sujetador. Ahora ya no se lleva lo de tirarle el sujetador a los cantantes y quedarse en camiseta. Ahora se lleva directamente enseñarles el sujetador y todo lo que sobresalga de él.
Ellos, qué decir de la moda de ellos… Pues que ha vuelto Cantinflas!!!! Pero eso sí, de marca. Nada puede enseñarse que no sea de marca, Calvin Klein, Dolce y Gabana, etc, etc. Pantalones que parecen estar bajo los efectos de un hechizo de Harry Potter, se mantienen por debajo de las nalgas sin caerse, mostrando ese calzoncillo, que como no, acaba metiéndose por la raja del trasero, con lo cual la imagen es un poco grotesca, porque en cualquier momento esperas que alguien deje un billete de 5 euros. La verdad que la vida actualmente está muy cara, y hay que sacar dinero de dónde y cómo sea.
Y para finalizar con el exhibicionismo juvenil, nada mejor que ponerse a miccionar u orinar al lado de un coche, rodeada de 50 coches más y medio público del concierto y levantarse, como quién se levanta del sofá, y subirse las bragas poco a poco, como si tal cosa….. Olé, olé!!!